Julia Mercedes hizo desayuno la mañana del sábado pasado.
Durante el día sus oficios, limpiaba la casa, preparaba comida y cena a sus
siete hijos y esposo, quienes jamás pensaron que un estado de depresión sufrido
después de un parto, desde hace nueve años, la llevaría a quitarse la vida,
terminando debajo de la rueda de un vehículo.
Sucedió en el sector Los Mulos, donde ella conoció a
su esposo, Manuel Contreras, quien, igual que sus hijos y vecinos, reiteran que
tras el nacimiento de su única hija “le subió el parto a la cabeza”.
Ese trastorno la habría llevado a lanzarse contra un autobús
a la salida de La Romana a San Pedro, donde fue arrollada mortalmente. Dejó
siete hijos en la orfandad.
Julia Mercedes, de El Seibo, y Manuel, de Higüey, se
conocieron hace 20 años, él un humilde albañil y ella de quehaceres domésticos.
Nunca atentó contra su vida, aunque se le veía nerviosa, inquieta y un tanto
depresiva. No estaba embarazada, como se informó inicialmente.
Nada fue igual tras el parto de su hija en el hospital
Francisco Gonzalvo. Nadie recuerda quién fue el médico, pero allí nacieron
todos los Mercedes Contreras. Su viudo cuenta que desde entonces ella tenía
tratamiento, pero empeoró porque no aparecía el “Frufen de Conoato”, un
medicamente de entre 500 y 600 pesos, inyectado, que escaseaba y tenía dos
meses que no se le administraba.
Optaron por pastillas, pero los resultados no fueron los
mismos, por lo que Manuel dice que la llevaría ayer lunes a un psicólogo. Esto
nunca sucedió. Siendo albañil, suele hacer chiripas. Sus hijos Samuel de 19
años; Noel de 18, Ángel, de 16; Emmanuel, de 14, Jaime de 12 y Manuela, de
nueve, están desconcertados en un estrecho hogar, de dos habitaciones, por la
triste realidad de ver a su madre partir de forma abrupta.





